Aquí estoy

Aquí estoy, para cuando necesites. Para cuando te sientas solo, aburrido o triste. Para esas noches en que no puedas conciliar el sueño. Cuando no tengas con quién hablar, aquí estoy.

Para esos momentos en que cuestiones tu vida. Cuando quieras examinar lo que has logrado. Para compartirme algún recuerdo lejano. Aquí estoy.

Aquí estoy. Yo, tu guía espiritual, la brújula cuyo norte es nuestra juventud. Tu carta de navegación, la incondicional, la que te obsequia a destajo la validación.

Pero entonces yo me perderé. Me sentiré insuficiente. Dudaré de mi capacidad y lo cuestionaré todo. Acudiré a ti, pero no estarás. Hallaré en su lugar una nota con nuestro acuerdo: la paloma mensajera sólo conoce el camino de regreso, penitencia por haberme ido cuando estaba junto a ti.

Entonces volveré a lo alto de la torre. Subiré abnegada los cientos de escalones. Y esperaré resignada, en la oscuridad y el silencio, a ese bendito momento en que me requieras otra vez.

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