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Mostrando entradas de octubre, 2017

Otoño (II)

I - II - III II Regresé a casa sin poder dar crédito a lo que acababa de pasar. Habían pasado cinco años y medio de que no sabía nada de ella y ahora, como si nada, llegaba a pedirme un café para aumentar con ello las presiones en mi vida. Porque, después de todo, ¿de qué quiere hablar conmigo? Llegué exhausto y me tiré en el sillón, aventando mi gorro lo más lejos posible, como si aquella prenda fuera la habitación de mis tortuosos pensamientos. —¿Fernando? —Llamó una voz desde el segundo piso. —¿Tan pronto llegaste? Creí que irías a la editorial. —No. Fui por un café, nada más —respondí sin muchos ánimos. —Aquí tenemos café —comentó mi novia, Rebeca, bajando las escaleras. —Necesitaba salir. —¿Entonces por qué llegaste tan pronto? —Digamos que ya tampoco podía estar ahí. —¿Tampoco? Rebeca era una mujer divina. Era alta, de blanca piel y de cabello largo y castaño claro que combinaba con el verde de sus ojos. Era la mujer más bonita que había conocido y la más buena también, pero car...

Otoño (I)

I - II - III I Esa tarde, la lluvia mojaba la alfombra de hojas amarillas que había tejido el otoño y las pocas que quedaban todavía en los árboles semidesnudos, las tiraba con su paso. Sonará tonto, pero las compadecí por lo mucho que me vi a mí mismo en ellas, porque no es fácil dejar el único lugar que has conocido toda tu vida. El crujido de las hojas se hacía cada vez más silencioso y por segunda vez detesté la lluvia, primero por arruinar mi paseo solitario y después por quitarme el placer de escucharlas sonar bajo mis pies. De cualquier manera, necesitaba salir y despejar mi mente. O quizás pensar. Y qué mejor que hacerlo en el café de la esquina, un lugar apacible que siempre fue mi lugar de escape. A diferencia de otras veces, el lugar estaba lleno (una razón más para despreciar el clima), pero me animé a quedarme al ver un sillón solitario con una mesita en el fondo. Pedí un pumpkin latte y ya en mi lugar predestinado, me puse a dibujar. Casi siempre llevo en mi mochila mis...