Cualquier día de cualquier año en cualquier lugar del mundo
El primer día que me pegó creí que era una pesadilla. Cuando distinguí mi rostro en el espejo entre lágrimas de densa neblina, me pareció ver en el reflejo a la mujer del Resplandor. Mis ojos eran los mismos de Shelley Duvall huyendo de Jack Nicholson. Tenía la misma cara roja e hinchada de tanto llorar. Nunca imaginé que este sería mi destino. Cuando escuchaba de mujeres maltratadas, las menospreciaba por creerlas lo suficientemente irresponsables como para meterse con un golpeador. "Esas cosas se ven desde el noviazgo", decía sintiéndome superior a ellas. Y aunque es verdad que es posible distinguir ciertas señales, me creí más inteligente y por lo tanto segura, pensando que ese tipo de cosas nunca me iban a pasar a mí. Qué ingenua fui. Yo sabía que era violento y ya me lo había demostrado. Desquitaba su enojo y frustración golpeando y aventando cosas. Nunca lo vi pegarle a nadie, ni siquiera a un perro, y por la manera en que decía que me amaba, pensé que nunca se le ocurr...