Otoño (III)
I - II - III III A las seis en punto llegué al mismo café de antes y me sorprendí al contemplar que Lucía ya estaba ahí, luciendo de nuevo su largo abrigo morado. Me gustaba la manera en que contrastaba con su piel. —¡Fernando! —gritó ella para llamar mi atención. —¿Cómo estás? Ordené mi bebida y me senté junto a ella. Evidentemente, la serie de sucesos de ese día, iniciando por mi extraño sueño del avión, habían cambiado mi perspectiva sobre Lucía. Este encuentro no se parecía en nada al primero. Esta vez me encontraba lleno de ánimo, curiosidad y, aunque me cueste decirlo: esperanza. —Bien, Lucy, gracias, ¿y tú? Oye, no lo vas a creer, pero ayer encontré unas cosas tuyas en mi casa y hallé una carta que... —¡Justo de eso quería hablarte! —interrumpió ella. Su repentina reacción me puso nervioso. —¿En serio? —titubeé al preguntar, notando el sudor de mis manos. —¿Tú…? Bueno… ¿De verdad te acuerdas de esa carta? —pregunté por fin. —¿Qué carta? —Bueno, admito que no es una carta ...