Amigos de la secundaria
—¿Qué estás haciendo acá afuera tan solita? —le preguntó Héctor a Corina mientras tomaba asiento a su lado en la banqueta y colocaba su cerveza en el piso. Ella lo esperaba. Queriendo hacer una broma, contestó: —Tal vez no lo aparento, pero pienso mucho —dijo ella, mirando la botella de cerveza en sus manos como si fuera el pretexto de su reflexión. —Es verdad, no lo aparentas —se burló él, preparándose para recibir su típico golpe en el hombro o esa mirada suya a la que tantas veces dijo tenerle miedo. Ella no hizo ninguna de las dos. Corina resopló a modo de risa y siguió mirando al suelo. Héctor, percatándose de su tristeza preguntó: —¿Y qué tanto cavilas? Digo, sin ánimos de ser chismoso ni grosero, pero estamos a mitad de una fiesta y al menos para mí no es común ver a alguien tristeando; vaya, por lo menos no sin una excusa como problemas de pareja o estar pasado de copas, lo cual no creo que sea tu caso. Pero bueno, igual y no voy a muchas fiestas. —Pie...