Y aun así se dejaron
A ella le diste todo lo que yo siempre quise: tu valioso tiempo, tu incalculable afecto, tu incansable esfuerzo y toda tu atención; tu lealtad, tu respeto, tu admiración y buenos consejos. Le compartiste tus secretos, hiciste suyos tus desvelos, tuvieron pláticas profundas y te conoció en la intimidad. Fueron juntos a fiestas con amigos, la invitaste a tus reuniones familiares, la hiciste parte de tus aventuras y viajes y, en resumen, le diste todo tu amor. La convertiste en la musa que inspiró canciones y cartas, poesías y elegías de tu más honda nostalgia. La hiciste parte de tus planes, de tu brillante futuro, de tus sueños más profundos y de tu vida perfecta. La hiciste parte de ti mismo, cosa que yo siempre anhelaba. Ella tuvo todo lo que siempre quise y aun así te dejó. Ella te trató como tú siempre me pediste: te dio tu espacio, respetó tus tiempos, honró tu libertad y entendió tus razonamientos; no te exigió nada, no te discutía, te dio su amor sin ataduras ni expectativas. No ...