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Mostrando entradas de marzo, 2025

Escenarios II

—¿Alguna vez has pensado cómo hubiera sido la vida entre nosotros? —Algunas, sí —respondió avergonzada, sonriendo. —¿Y qué te imaginas? —Que me explicas por qué el cielo es azul. Él se echó a reír. —¿Qué más? —Nada más. —¿En serio? —Sí. Bueno, a veces me hago preguntas e imagino que tú me las contestas. Como por qué la leche sube al hervir. —Es por el vapor atrapado en la capa de grasa y proteínas. —A eso me refiero —dijo ella entre risas.  —¿Entonces eso es todo? ¿No imaginas nuestras rutinas o cómo serían nuestros hijos? —No, lo siento —contestó ella avergonzada—. ¿Tú sí? —A veces. Es decir, sólo respecto a las cosas que tenemos en común. Como que ahora también te gustan los perros, por ejemplo. Antes me decías que no querías tener mascotas. —Lo recuerdo. —También me imagino que veríamos series. —Eso es muy común —comentó ella, arqueando una ceja. —Pues sí, pero nunca antes vimos series juntos. —Es que no existía Netflix. —Lo sé, por eso sería una novedad. Ella sonrió. —En fin, y...

¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo? ¿Quién me creo? ¿Por qué me siento con el derecho de añadirle a este mundo más versos? ¿Qué cosas puedo aportar que aún no se hayan escrito?  ¿Qué temas puedo tocar  que no estén ya publicados?  Amar, desamar, perder, anhelar...  ¿Qué cosa puedo agregar  a todo lo que ya existe?  ¿Acaso soy digna siquiera de coexistir con el resto de autores? ¿Qué estilos podría utilizar en que ellos no fueran mejores? ¿Quién soy yo?  ¿Por qué me creo con el derecho  de añadirle a este mundo más versos?

Me gusta cuando me lees

Me gusta que me leas. Que acaricies mis renglones con tus dedos y te los lleves a la boca para besar mis letras.  Me gusta que me desnudes el alma con la mirada y fantasees con la ilusión de que escribo sobre ti. Me gusta que te sumerjas en el mar de mis ideas y salgas empapado de frases de mi inspiración.  Me gusta que me degustes en cada una de mis palabras, cuando, sin darte cuenta, las murmuras mientras me lees. Por eso, léeme. Sedúceme. Provócame. Satisfáceme.  Me gusta cuando me lees.

Sin ti

La casa se siente vacía sin ti. Llenabas nuestra morada de alegría y canciones de amor. Te gustaba decir mi nombre, darme besos y bailar conmigo. Sólo a mí me decías "te quiero" y hasta teníamos una canción. Gritabas con entusiasmo cuando me veías y hasta las perras conocían tu forma de llamarme en tu lenguaje. Te escondías detrás de mi cabello cuando te posabas en mi hombro. Me dejabas abrirte las alas para admirar sus colores verde y azul. Volabas hacia mí cuando me alejaba. Imitabas el sonido de los estornudos y la camioneta al arrancar. Te gustaba remojar tus galletas en el agua. Eras entusiasmo y felicidad. La casa se siente triste sin ti. Los árboles siguen meciéndose al compás del viento, es cierto, pero los pájaros que comen de sus frutos perciben que algo cambió: hace rato que no se oyen canciones desde el umbral del portal. Mis otros animales parecen tristes y extrañados. Y el compañero que dejaste te extraña tanto como yo. La hierba en el campo continúa creciendo. ...

Realidad

Entonces despertaré Y no habrá sido sólo un sueño: Te habrás ido para siempre.

Pauli

Imagen
Ayer te dejé abierta tu jaula. No terminaste ni de comer cuando reclamaste tu libertad. Aquí dejaste tu manzana, tus semillas y tu agua, que se ven un poco tristes ahora que tú no estás. Como siempre quisiste, abriste tus alas verdes hacia el cielo azul que tanto te gustaba. Después de todo, siempre anhelaste ser otro de esos pajaritos que iban y venían a su antojo y se posaban junto a tu jaula para comer de lo que tirabas. Por eso no me sorprende que, en cuanto viste la oportunidad, te fuiste. Es cierto que te gustaban las palomitas, el cereal azucarado y las galletas con chispas, pero elegiste la dulzura de los duraznos silvestres, las copas de los ciruelos, picotear el maíz en mazorca, todavía sembrado en la milpa, y los cargados tejocotes y manzanos del vecino, a riesgo de encontrarte con algún espantapájaros.  Te fuiste tan deprisa, que olvidaste aquí a tu leal compañero, con quien tanto te peleabas pero que también tanto querías. Te fuiste tan deprisa que te olvidaste de Fili...

Desvarío

Entonces desaparecerás en el aire Te irás como la brisa que mece los árboles Flotarás como una nube Te elevarás en el viento Y me despediré de ti agitando la mano desde el suelo Como lo hacía de pequeña Con los aviones Que sobrevolaban mi ciudad. Te borrarás para siempre  De esta tierrra bendita Que llamamos hogar, Que yo llamé mi vida. Te irás incluso a mi pesar, Incluso aunque no lo quiera, Incluso aunque no pudiera ser de otra manera. Y dejaremos de ser dos Para ser uno para siempre Igual que como un día lo fuimos, Igual que como nunca siempre quise.