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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Este dolor

Este dolor es mío. Sólo mío y de nadie más. Este dolor es tan mío que me lo quiero quedar. El nihilista me ha dicho que lo niegue, que lo olvide, que lo ignore. El religioso, que lo ofrezca, que le encuentre la razón, que lo comprenda. En terapia me piden que lo hable, que lo acepte, que lo goce. Pero este dolor es mío, tan mío y de nadie más, que no hay otro parecido, que me lo quiero quedar. Que no lo pienso soltar, que no lo puedo olvidar, que lo quisiera guardar, que me lo voy a quedar.

Un lugar que ya no existe

Mirarte es transportarme a un lugar que ya no existe. Ese momento en el tiempo donde pensé que te amaba. Observo tu rostro y de repente vuelvo a ser una niña enamorada, inmersa en triángulos amorosos, un parque de diversiones ruidoso, en el punto más alto de la rueda de la fortuna, pidiéndole un deseo a las estrellas. Esa noche pedí que me besaras. Mi deseo se cumplió hasta un año después, en los quinceaños de Raquel. Todavía me acuerdo de tu saco negro manchado con mi maquillaje y todos los abrazos que nos dimos fuera del salón. Recuerdo mi nerviosismo al apoyarme de tu brazo para caminar con mis zapatillas sobre el empedrado, así como esa incomodidad que trataste de ocultar cuando sonó Belanova y te obligué a bailar. Mirarte me lleva a ese momento extraño donde cohabitaron en armonía nuestras versiones antiguas. Como si no hubiésemos sido nosotros, sino otros, quienes lo vivieron. Y en parte es verdad, porque esas personas ya no están. Hace mucho tiempo que te quitaron tus brackets. ...

Amigos de la universidad

Caía la tarde cuando los automóviles se estacionaron frente a la gran casa. Las luces exteriores acababan de encenderse e iluminaban con cálidos destellos dorados el azul zafiro del crepúsculo. Los anfitriones recibieron a sus invitados con largos abrazos y los condujeron adentro para dar inicio a la velada. —Me encanta tu casa, Corina. Es preciosa —comentó la única otra mujer de aquella reunión, mientras su anfitriona le servía vino tinto en su copa. —Muchas gracias, Andrea. Siempre soñamos con tener un lugar así, ¿verdad, Antonio? Antonio le dedicó una sonrisa mientras alzaba su copa a modo de brindis, sentado con los demás a la mesa. —Me gusta que equilibra lo tradicional y lo moderno: el estilo perfecto para una casa de campo —comentó Carlos al tiempo que destapaba otra botella. Mientras compartían la cena de cuatro tiempos que Corina había preparado con esmero, los amigos se pusieron al corriente de sus vidas. Habían pasado seis años desde la última vez que se vieron y debido a su...

Hoy me siento bien

Hoy me siento bien. Ya aprendí a no buscarme en donde no estoy: tus ojos, tu voz, tu corazón. Ahí no estoy. No estoy en la memoria muscular de tus abrazos. Se nota que tus labios olvidaron mi sabor. No estoy en tu futuro, presente ni pasado. Ahí no estoy. No estoy en tu humillación y sufrimiento. Tampoco en tus logros y éxitos. No en tus lágrimas ni en tu risa, ni siquiera en tu sonrisa. Ahí no estoy. Tanto tiempo fui parte de ti, Que quise buscarme en ti. Pero ya no estoy ahí:  Estoy aquí. Estoy en el sol que me da en la cara. En el viento que juega con mi cabello. Las ganas de levantarme de la cama. Ahí estoy. Estoy en mi creatividad, en mi poesía. En las cosas que construyo cada día. En mi amar, mi existir, mi habitar: Ahí estoy. Veo una ventana al frente. Observo mi peso en mi silla. Percibo la suavidad de mis rodillas. Aquí estoy.