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Mostrando entradas de febrero, 2022

Enología

No habíamos terminado nuestra segunda copa de vino, cuando descubrí complacida que se había colocado justo detrás de mí para mirar conmigo por la ventana. No lo voy a negar, llevaba mucho tiempo esperando esto y me sorprendí a mí misma al darme cuenta que todo estaba saliendo como lo había imaginado. —Sí, es la Biblioteca Central —dijo, llevándose su copa a los labios. La calidez de su aliento en mi cuello me erizaba la piel, al tiempo que disfrutaba embelesada de la suavidad de su colonia, esa que desde hace un par de años había adoptado como su sello personal y que persistía en mi memoria hasta el día de hoy. No pude evitar sonreír al percibirla de nuevo emanando directo de su piel morena. Le pregunté por el Estadio Universitario y pasando su mano libre sobre mi hombro, señaló un diminuto campo de fútbol a la lejanía. Dejé escapar una risita de satisfacción por el éxito de mi treta. Aunque siempre nos dimos aires de intelectuales, era evidente que ambos disfrutábamos del juego de...

A veces lloro poquito

A veces lloro poquito, sin que nadie me vea y luego me acuerdo otra vez de que debo pretender ser como los demás.  Percibo cómo mis las lágrimas regresan a su lugar de origen y se esconden detrás de mi garganta, como queriéndome ahogar.  No sonrío, porque es difícil; simplemente no lloro.  No lloro y reprimo ese placer que me produce no reprimirme al llorar.  Porque no soy como los demás, pero no quiero que lo sepan.  No puedo permitirme que me vean llorar.