Enferma de amor
—Disculpe, ¿cómo dijo? —Enferma de amor —contestó el médico sentándose de nuevo en su silla detrás del escritorio, luego de auscultar a su paciente con el estetoscopio. —No, no. Se equivoca. No estoy enamorada —contestó ella sin dar crédito al diagnóstico. —Eso no fue lo que dije; digo que está usted enferma de amor. — ¿Pero es que se puede estar enfermo de amor? ¡Es la primera vez que escucho que el amor sea una enfermedad! —replicó ella, indignada. —Oh, sí. Lo es, lo es. Hay varias investigaciones serias al respecto. El caso es que muchos lo confunden con estar enamorado y es por eso que no se vienen a atender, pero si se detecta a tiempo, aún es curable en sus fases primarias. La paciente comprobó en su ficha médica si no era ese un hospital psiquiátrico y pasó su mirada a los diplomas que acreditaban al doctor, cubriendo cual papel tapiz las paredes a su alrededor. —Mire, yo no sé qué broma es esta, pero lo que tengo es muy grave y no me gustaría que se esté burlando de un asunto t...