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Mostrando entradas de abril, 2016

Enferma de amor

—Disculpe, ¿cómo dijo? —Enferma de amor —contestó el médico sentándose de nuevo en su silla detrás del escritorio, luego de auscultar a su paciente con el estetoscopio. —No, no. Se equivoca. No estoy enamorada —contestó ella sin dar crédito al diagnóstico. —Eso no fue lo que dije; digo que está usted enferma de amor. — ¿Pero es que se puede estar enfermo de amor? ¡Es la primera vez que escucho que el amor sea una enfermedad! —replicó ella, indignada. —Oh, sí. Lo es, lo es. Hay varias investigaciones serias al respecto. El caso es que muchos lo confunden con estar enamorado y es por eso que no se vienen a atender, pero si se detecta a tiempo, aún es curable en sus fases primarias. La paciente comprobó en su ficha médica si no era ese un hospital psiquiátrico y pasó su mirada a los diplomas que acreditaban al doctor, cubriendo cual papel tapiz las paredes a su alrededor. —Mire, yo no sé qué broma es esta, pero lo que tengo es muy grave y no me gustaría que se esté burlando de un asunto t...

Libro abierto II

Quise presentarte la mejor versión de mí misma, pero al final entendí que ni yo sabía cuál era. Voy a encontrarme, luego te busco.

Y vivieron felices por siempre...

Y al final, por mucho que se hiciera siempre la fuerte, la valiente y la heroína de su cuento, tal vez sí era ella una princesa en apuros. Encerrada en una torre, la torre de su egoísmo, de su vanidad, de su soledad. Custodiada por un dragón, quizás no uno ni dos, tal vez muchos, uno por cada uno de sus invencibles defectos. Tal vez sí estaba ahí, haciendo nada por salir, esclava de su comodidad, tan sólo esperando a algún valiente que quisiera liberarla; que luchara contra sus dragones y la ayudara a salir. Sí, ahí estaba ella, mirando a lo lejos desde una ventana, aspirando a ser libre con profunda melancolía, añorando ver a alguien que quisiera acercarse a ella, que no le temiera a su altísima torre, que lograra con éxito sacarla de ahí. Dijo una vez a alguien que muchos vinieron y lo intentaron. Vinieron en caballos blancos, negros, vino y azul. Vinieron sintiéndose confiados y poderosos, capaces d...

Libro abierto

Quiero empezar a tomar decisiones permanentes, de esas irreversibles por el resto de tu vida, de esas para las que tienes que sentir que estás listo, de esas que marcan tu vida en un antes y un después. Alguna vez pensé en casarme, pero mejor nada más me hago un tatuaje.