Por mí
Prometí no mirar atrás para no convertirme en sal, pero no puedo negar que ya era polvo desde mucho antes, cuando a propósito me pulverizaba y me escondía entre la tierra para salir a tu paso al caminar y poder besar tus pies. A veces también me hacía rocas con tal de hacerte tropezar y entonces tú me veías, ¿te acuerdas? Y yo era feliz (por ti). No, seguro que no me recuerdas, porque a propósito me perdí. Mi maldición es admirarte ya no desde bastidores, listo para encontrarte después de tu actuación; sino hasta la última butaca, en la más alejada de las filas, donde yo te veo en el escenario, pero tú ya no me ves; donde yo te escucho, pero no puedes oírme; donde yo te veo vivir al tiempo que me voy muriendo (por ti). Al menos hoy me regocijo de que este bendito hechizo me ha dado la libertad tan anhelada de ya no quererte más. De esa forma mi voluntad al fin es menos tuya que mía, para verte pero no buscarte y para desearte sin la necesidad de ti, sin la insensatez de un adicto, si...