Este deseo es tan grande que brota de mi corazón como un tallo que se alarga y se estira hacia el cielo, implorando por hacerse oír. Le salen flores a los costados color carmín y violeta, y hojitas tiernas verde limón de un suave y dulce perfume. Las flores se vuelven frutos con el paso del tiempo. Alimentan a los pájaros silvestres de mi oración. Cantan alegres amorosas alabanzas durante el día y en la noche terminan cansados de tanto volar. En sus sueños, ansían mirarte, cantarte, jugar contigo. Y todo eso desde el lugar más profundo de mi corazón.