Mentiras piadosas
Ciudad Universitaria, 27 de mayo de 2015 Hoy, aquí, parada delante de ustedes, me gustaría darles un discurso emotivo, lleno de esperanza y agradecimiento para soltar una última lágrima por la dureza de la despedida. Pero la verdad es que no puedo. Si así lo hiciera, estaría mintiendo. Mentiría si digo, como en las películas, que llegamos hasta aquí solos y nos vamos con una nueva familia; cuando la verdad es que, en mi caso, llegué sola y sola me iré. Hice amigos que, como siempre, se fueron y me dejaron; quizás más sabia y más madura, pero sola al final. Muchas veces creí que esta sería una etapa distinta. Que las personas, al ser mayores, serían de verdad más maduras o cuando menos valorarían mejor las cosas importantes y se comprometerían y formarían lazos más fuertes y estrechos. Pero no fue así. Cada quien toma lo que le conviene, lo que le gusta, lo que le acomoda y deja de pensar en los demás para servirse a sí mismo. La teoría egocéntrica se va desarrollando enton...