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Mostrando entradas de septiembre, 2012

Hoy, sólo hoy.

Hoy, sólo hoy... pero pensando siempre en un mañana, puedo ver que hay mucho más del otro lado de la orilla. Solía creer que la salida de esta isla era sólo por una dirección. Pero no fue así. Aquél bote que tantas veces me ofrecías, que desprecié en un momento y que intenté recuperar en otro, se vio opacado por el barco que me esperaba del otro lado de la orilla. No eres el único que construye botes. No eres el único. El mar parece frío, enorme y avasallador. Pero no importa. No importa. Los otros ya han zarpado, y me han rebasado por mucho. Pero no importa. No importa. Estoy construyendo mi barca. Muchas veces, la mayoría de las veces, esperé que tú me ayudaras. Pero ahora sé que no puedo tardar más. Ahora siento el apremio del tiempo. Y prefiero quedarme atrás de los otros que seguir esperando por ti. Muchas veces creí que eras mi único bote. Y no es así. Hoy, sólo hoy, quiero poner esfuerzo en mi bote. Quiero hacerlo yo misma, apoyada en aquellos que ya zarparon. Quiz...

Alrevesado

¿Que soy yo la que está mal? Tú eres quien me quiere hacer a su imagen y semejanza... y yo la tonta que piensa que eso está bien. Y es que admirarte no es amarte, no lo he entendido. Y hacerme como tú no te hará quererme igual. Entonces ¿por qué insistes? ¿Por qué la persistencia en llevarme a tu mundo de sombras? Aunque tu oscuridad me atrae, no lo puedo negar. El sabor amargo se recuerda más que el dulce. Y muchas veces el odio es más pasional que el amor. Me dejas inquieta. No como la novia que aguarda, sino como el ciervo que espera a su cazador. ¿Este amor enfermizo es lo que quieres? ¿Deseas hacerme torcida para enredarnos juntos? Yo no debería permitirlo... Yo debería ser capaz de quitar ese velo sombrío con el que te cubres. Como el Fantasma de Christine, pero alrevesado. Mostrando el horror y escondiendo tu encanto. ¿De quién te escondes? ¿A quién esperas? A mí no me harás mi propio velo.

Como hoja que cae...

¿Conformarme? ¿En serio? ¿De verdad debo aprender a asimilar que sólo soy un elemento más de esta naturaleza? Como una hoja, inerte, nada especial... Pero hasta ellas ven el cielo más cerca. Quizás he tenido la mala percepción de que no soy como los demás. Quizá me sobreestimé demasiado. Un día creí que me asemejaba más a las aves que a los humanos. Hoy vi que no estoy hecha para volar. Quizás sí, soy como todos. Escribiendo sinsentidos para que llegues y lo niegues. Necesito que tú lo niegues... Quisiera que dijeras que sí, soy especial. Y es que siento que hay gente a la que se le hace tan fácil... Tú entre ellos. Todas las cosas pasan por algo, ¿no? A pesar de que no pueda explicarme por qué no pasó para mí. Si es una lección, ¿qué se supone debía aprender? ¿Qué es lo que el destino, qué es lo que la vida, qué es lo que Dios quiere de mí? Siempre creí que tenía planeado algo grande... ¿Cómo puede ser si no pude iniciar en pequeño? Lo mejor será que despierte. Que abra los o...

Este terco corazón...

Hoy me sorprendí mucho. Esta tarde, me di cuenta de que aún no ha entendido. Y es que, mientras leía una de tus viejas cartas, lo hizo otra vez. No lo pude evitar, no es algo que se controle, simplemente pasó. Y se sintió extraño. Hace un momento, leyendo una de tus viejas cartas, mi corazón brincó, literalmente. ¿No te ha pasado? Late... late... late... ¡y de repente salta! ¡Se asusta! ¡Se inquita! ¡Se alarma! Y de inmediato se calma. Y late... y late... y late otra vez. Quizás es que recordó lo mucho que me querías. Tranquilo, yo no me altero, es él, que todavía no entiende. Quizás es que aún tiene esperanza. Pandora le enseñó a cerrar el ánfora antes de dejarla escapar, pero yo no sé nada de eso.  ¡Pero no puedes culparlo! No puedes esperar que no se alegre, que no sea exalte, cada que mira tu nombre firmando aunque sea una línea, a pesar de lo vieja que sea. En fin, no quiero incomodar, sólo quería que supieras. No te preocupes por él. Sé que va a estar bien. Y si yo no puedo...