Perdida
Este día, como siempre, no he
podido dejar de buscarte. Te busco entre la música de los conciertos a los que no
voy y entre las letras de las canciones que ahora me gustan por ti. Entre la
arena dorada de las playas que nunca visitamos y las hojas de los árboles de
los parques a los que nunca fuimos. Te busco entre las pinceladas de las pinturas
que miro en museos y debajo de las piedras de esculturas y monumentos. Te busco
en mi lugar de trabajo e incluso en el lugar donde vivo. Te busco en la tierra,
el mar y el cielo, y rezo porque al menos en el Cielo te pueda encontrar.
Busco tu sonrisa y tu ceño fruncido detrás de esos anteojos que son tu sello personal. Busco tus ojos transparentes que casi no ven bien, pero que vieron en mí más de lo que yo veía. Busco el espacio en tu corazón donde me guardaste y el lugar en tu memoria donde me fuiste a botar. Busco el huequito que me destinaste en tu vida y por más que busco, no lo puedo encontrar. ¿Acaso todavía existe? Tú mismo me lo mostraste alguna vez, ¿qué hiciste? ¿Dónde me guardaste que ni tú mismo me encuentras? ¿De verdad ya no te acuerdas? Me siento perdida.
Busco tu sonrisa y tu ceño fruncido detrás de esos anteojos que son tu sello personal. Busco tus ojos transparentes que casi no ven bien, pero que vieron en mí más de lo que yo veía. Busco el espacio en tu corazón donde me guardaste y el lugar en tu memoria donde me fuiste a botar. Busco el huequito que me destinaste en tu vida y por más que busco, no lo puedo encontrar. ¿Acaso todavía existe? Tú mismo me lo mostraste alguna vez, ¿qué hiciste? ¿Dónde me guardaste que ni tú mismo me encuentras? ¿De verdad ya no te acuerdas? Me siento perdida.
Si pudiera preguntarte una última cosa sería saber en dónde estoy. Para dejar de buscarte y buscarme a
través de ti. Porque me siento perdida. Perdida sin ti.
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