Este terco corazón...
Hoy me sorprendí mucho. Esta tarde, me di cuenta de que aún no ha entendido. Y es que, mientras leía una de tus viejas cartas, lo hizo otra vez. No lo pude evitar, no es algo que se controle, simplemente pasó. Y se sintió extraño. Hace un momento, leyendo una de tus viejas cartas, mi corazón brincó, literalmente. ¿No te ha pasado? Late... late... late... ¡y de repente salta! ¡Se asusta! ¡Se inquita! ¡Se alarma! Y de inmediato se calma. Y late... y late... y late otra vez. Quizás es que recordó lo mucho que me querías. Tranquilo, yo no me altero, es él, que todavía no entiende. Quizás es que aún tiene esperanza. Pandora le enseñó a cerrar el ánfora antes de dejarla escapar, pero yo no sé nada de eso.
¡Pero no puedes culparlo! No puedes esperar que no se alegre, que no sea exalte, cada que mira tu nombre firmando aunque sea una línea, a pesar de lo vieja que sea.
En fin, no quiero incomodar, sólo quería que supieras. No te preocupes por él. Sé que va a estar bien. Y si yo no puedo convencerlo, ya habrá alguien más que me ayude.
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