Hoy, sólo hoy.
Hoy, sólo hoy... pero pensando siempre en un mañana, puedo ver que hay mucho más del otro lado de la orilla. Solía creer que la salida de esta isla era sólo por una dirección. Pero no fue así.
Aquél bote que tantas veces me ofrecías, que desprecié en un momento y que intenté recuperar en otro, se vio opacado por el barco que me esperaba del otro lado de la orilla. No eres el único que construye botes. No eres el único.
El mar parece frío, enorme y avasallador. Pero no importa. No importa.
Los otros ya han zarpado, y me han rebasado por mucho. Pero no importa. No importa.
Estoy construyendo mi barca. Muchas veces, la mayoría de las veces, esperé que tú me ayudaras. Pero ahora sé que no puedo tardar más. Ahora siento el apremio del tiempo. Y prefiero quedarme atrás de los otros que seguir esperando por ti.
Muchas veces creí que eras mi único bote. Y no es así.
Hoy, sólo hoy, quiero poner esfuerzo en mi bote. Quiero hacerlo yo misma, apoyada en aquellos que ya zarparon.
Quizás no vuelva a verte jamás. Quisiera que me acompañaras. Pero hoy, sólo hoy que he visto con esfuerzo puedo hacer uno más grande, más fuerte, mejor... y no quiero quedarme sin hacer el mío.
¿Esto era de lo que me hablabas, verdad? Siempre me hablaste de ello. Y siempre hice oídos sordos a tu voz. Lo siento.
Ahora que lo sé, espero verte por allá. Porque ya no me interesa seguir tu patrón. He visto modelos mejores. Y he comprobado que por mí misma incluso los puedo mejorar.
Hoy. Sólo hoy. Siento que me llama casa.
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