Querido Diario,
Estos últimos días han sido emocionalmente agotadores. Decidí retomar un proyecto abandonado y entonces recordé por qué lo había dejado. Escribirlo me abre heridas que aún no habían sanado y de tanto pensar en el pasado, me siento al borde de la locura.
Es verdad que ya no me acuerdo de muchas cosas. Entre las páginas que he escrito a lo largo de estos años he plasmado momentos que ni siquiera tenía en mis diarios y menos aún en la imaginación. Recuerdo que hay detalles que me negaba a cambiar por el afecto que les tenía, pero que con el paso del tiempo han perdido sentido. Mis personajes han logrado escribir sus propias historias; al menos así lo pienso de manera consciente, porque en mi subconsciente sigo creyendo que estoy escribiendo sobre mí.
Temo que llegue un punto en el que ya no pueda distinguir la realidad de la ficción. ¿Será este escrito la última entrada cuerda? ¿Se usarán estas páginas en un futuro para documentar mi camino a la demencia? Espero que no, aunque así me siento. Supongo que sólo será cuestión de tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario
Comentar