Mar
No estás aquí, pero aún te veo
en el espacio entre el mar
y el sol al amanecer.
En el destello dorado
que provoca en su superficie
y en el viento que mece las aguas
queriéndolas despertar.
Te veo en la ola adormilada
que rompe despacio en la orilla,
así como en el vuelo
de la gaviota libre.
En la espesa bruma fría
de las seis de la mañana
y en la arena obstinada
que se aferra a mis pies.
Veo lo poco que fuimos
como corales destrozados,
arrastrados sin voluntad
y crueldad hasta la playa.
Y veo todo lo que no fuimos
como los granos de arena
que se escapan entre mis dedos
sin poderlo evitar.
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