Manchas de lágrimas, sangre y tinta

Han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos, pero tu rostro se ha quedado congelado en mi memoria como en aquella foto sepia al fondo de mi cajón, donde llevabas tu uniforme de soldado raso. Si supieras cuánto he luchado conmigo misma por olvidarte, tú mismo me condecorarías como lo hicieron contigo. 

Conservo los rasguños en mi pecho de cuando intenté extirparte de mi corazón. Los mechones grises de cabello de mis inútiles esfuerzos por arrancarte de mi cabeza. Manchas de lágrimas, sangre y tinta salpican las cartas que nunca te mandé. Y mis dedos no han cicatrizado porque no las dejo de escribir. 

Muchos años han pasado desde la última vez que nos vimos y sin embargo, te sigo queriendo. En tu fotografía fría que no corresponde a mis besos. Las conversaciones que tengo contigo frente al espejo. La compañía que me das en la soledad de mi habitación. Y la ilusión de que aún te importa mi desolado corazón.

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