Y aun así se dejaron
A ella le diste todo lo que yo siempre quise: tu valioso tiempo, tu incalculable afecto, tu incansable esfuerzo y toda tu atención; tu lealtad, tu respeto, tu admiración y buenos consejos. Le compartiste tus secretos, hiciste suyos tus desvelos, tuvieron pláticas profundas y te conoció en la intimidad. Fueron juntos a fiestas con amigos, la invitaste a tus reuniones familiares, la hiciste parte de tus aventuras y viajes y, en resumen, le diste todo tu amor. La convertiste en la musa que inspiró canciones y cartas, poesías y elegías de tu más honda nostalgia. La hiciste parte de tus planes, de tu brillante futuro, de tus sueños más profundos y de tu vida perfecta. La hiciste parte de ti mismo, cosa que yo siempre anhelaba. Ella tuvo todo lo que siempre quise y aun así te dejó.
Ella te trató como tú siempre me pediste: te dio tu espacio, respetó tus tiempos, honró tu libertad y entendió tus razonamientos; no te exigió nada, no te discutía, te dio su amor sin ataduras ni expectativas. No te presionó. No te confundió. Ni cuestionó su afecto poniéndolo en una balanza. Jamás dudó de ti, como a mí me pasaba, ni pudiste dudar de ella porque la encontraste libre. Eran parte de los mismos círculos, tenían los mismos intereses y hablaban de los mismos temas sin pretensión ni condescendencia. Ella no compitió contigo, los dos fueron un equipo. Con ella tuviste todo lo que siempre quisiste y aun así la dejaste ir.
Ustedes tuvieron todo lo que siempre quise para nosotros y aun así se dejaron. Que no te sorprenda que lo escriba para guardarlo en mi memoria; después de todo, me libera de la culpa por lo que pasó entre tú y yo.
He cargado en silencio con el peso de los hubieras y desarrollé adicción por la pregunta: "¿Y qué tal si...?" Con esto puedo descansar de la falta de respuestas y renunciar al cierre que no conseguí. Puedo apartar de mí la obsesión y los llantos, en especial los derivados de los quizás.
Esto me ayuda a valorar que, aunque por mucho tiempo me sentí como la perdedora, en realidad la verdadera ganadora no es la que se queda contigo, sino la que se va antes, por darse cuenta más pronto de cómo eres en realidad.
Ustedes tuvieron todo para ser felices.
Y aun así se dejaron.
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