Desierto
A todas las Mónicas y Charlottes del mundo.
No quiero escribir sobre ti. No encontraría las palabras adecuadas para describir este oleaje de ponzoña, que por momentos me cubre las entrañas y de repente ya no.
Sería difícil hallar la manera de escribir sobre este dolor con el que vivo, que por mucho tiempo me ha robado hasta el aliento, pero que ya he aprendido a esconder.
Me faltaría el ingenio necesario para describir lo mucho que me haces falta aunque me esfuerce cada día en aparentar que no es así; la impotencia que me embarga, la incertidumbre que me embriaga y la tristeza con la que, como un infausto Midas, convierto a todo lo que toco en aflicción.
Porque te esperé y no viniste. Te soñé y no te materializaste. Te planeé y no exististe más allá de mi imaginación. Te pensé por un momento y ahora me niego a pensar en mi vida sin ti. Por eso no quiero escribir sobre ti. Porque me duele pensarte. Porque no quiero extrañarte. Porque me aterra la sola idea de imaginarme a mí misma sin ti... pero me aterra más el intentar cualquier cosa para que llegues... y que al final no sirva de nada.
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