Alias
He dejado de llamarte por tu nombre. Decidí ponerte un pseudónimo porque tu onomástico es como un puñal que me atraviesa el alma y corazón. Por eso te he puesto otro nombre. A veces eres Daniela; otras, Mariana. Cuando me pongo creativo, Eugenia; y si me siento nostálgico, Diana.
Mis compañeros de trabajo creen que sufro por Sofía. Mis amigos cercanos piensan que es por Carolina. Mi mamá todavía a veces me pregunta por Paulina. Y mi hermano no quiere saber nada más de Leticia.
Al igual que los Beatles, le compuse una canción a Michelle. En otra ocasión, le escribí una carta a Clara. A veces le grito al viento el nombre de Marta. Y le he pedido a Dios que, a pesar de todo, cuide de Sandra.
No me importa cuántos nombres distintos tenga que aprender, mientras pueda seguir evitando pronunciar el tuyo. Y serás Amanda o Melisa o Susana o Carla, mientras nunca tenga que decir de nuevo el nombre que quiero olvidar.
Comentarios
Publicar un comentario
Comentar