Tontos

¿En qué me he convertido? En un cliché, en un estereotipo. En "la bonita tonta" que hay en cada sitio: bonita, porque lo soy y tonta, porque tú me hiciste. 

Tonta por enamorarme de ti con un beso. Tonta por pensar en ti en cada desvelo. Tonta por creer que yo era especial. Tonta por verle futuro a este amor fugaz. 

Tonta por esperar tanto. Y tonta también por no saber esperar. "Tonta, tonta, tonta, tonta", repito golpeando mi frente; ya no tanto por castigo, sino por hacerte salir ahora mismo.

Tonta, pero si no me quieres, tú también lo serás por no entender de qué te pierdes si ahora te vas. Pero igual si me quieres, el tonto eres tú por querer a una tonta que se enamoró de un tonto que la hizo tonta cantando una canción. 

Tontos. Tontos tú y yo. Que creímos que sería divertido jugar al amor. Tonta yo, por creer que te ganaba. Tonto tú, por no prever que yo iba a perder. 

Más tontos, al fin y al cabo, por creer que entretiene lastimar. Por inventarnos mil mentiras y encima de todo, creérnoslas. Tontos los dos, después de hacer cuentas, por provocar esta oportunidad. Tonto tú, por no aprovecharla. Tonta yo, por querértela dar.

Más tontos aún por haber comenzado todo esto sin pensar en su desastroso final. Tonta yo, por comenzarlo. Tonto tú, por ponerle final. "Tonto, tonto, tonto, tonto", repito en mi mente para no quererte más. Porque al fin y al cabo esto de ser tonta me empieza a fastidiar y seguro que el hacerme tonta a ti ni te ha de fatigar. Al fin y al cabo ese es tu juego, ¿verdad? Hacerte el tonto... y atontarme a la vez.

Comentarios