Corolario
Tal vez te hice más grande de lo que realmente eras.
Y no a raíz del enamoramiento, sino por lo que dejé detrás por ti.
Después de todo, una cosa sólo vale aquello en lo que puede ser vendida
y en ese momento te intercambié por lo mejor que tenía.
Por mucho tiempo pensé que había sido al revés,
que tú eras más valioso que eso que dejé atrás.
En perspectiva, hoy me doy cuenta que aquello era más importante
y tú adquiriste valor sólo después de intercambiarte, no antes.
“¿Y a qué viene todo esto?”, quizás te preguntarás.
Ni yo misma lo sé, quizás sea sólo la vanidad
de recordar que hubo un tiempo en que yo asignaba el valor de las personas,
y así como se los daba, se los quitaba a deshoras.
A modo de corolario, tú no tenías tanto valor, fui yo quien te lo di.
Y en el momento en que te fuiste, tú mismo lo perdiste.
Supongo que te sorprendió no ser tan valioso al regresar al mercado.
A modo de corolario, no creo que lo seas en ningún otro lado.
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