Me curé de ti

Hoy, de manera genuina, 
puedo decir que me he curado.

De la enfermedad crónica de extrañarte,
del profundo anhelo de abrazarte,
de la ingenua terquedad de pensarnos como un cuento,
y el deseo infantil de regresar el tiempo.

Me curé por fin de mirar hacia el pasado,
de ver el pasto más verde de ese otro lado.
Me curé por fin de la nostalgia y la tristeza
y de seguir poniéndote un plato en la mesa.

Me curé del hábito de caminar entre tumbas,
de sacar nuestros cadáveres de sus catacumbas,
de amar la jaula de oro de mi corazón malherido
y sollozar por las noches por nuestro amor perdido.

Me curé de las nubes que oscurecían mi presente,
de la densa neblina que me cegaba al futuro,
de las pesadas cadenas con que cargaba el pasado
y volví a sentir mi corazón liviano.

Hoy por fin puedo decir 
que me curé de ti.

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