Salmo II

Señor, soy débil.
Así me hiciste para que no me atreva a compararme contigo.
Para que no me crea señor y amo de mi destino.
Me hiciste débil, Señor, para adorarte.

Te he fallado a ti y a quienes amo.
Mi debilidad es lo que me hace humano.
Mis errores me recuerdan que soy criatura falible.
Que no debo confiar en mí, sólo en Ti.

No debo preocuparme por mi debilidad.
Es a través de mis fallas que me hago humilde.
No soy buena, Señor, sólo Tú lo eres.
Al que más se le perdona, más ama.


Comentarios