C D M X

Lo bueno de esta ciudad tan cambiante es que ya no hay rastros de ti.

Los lugares donde comimos, los cafés que compartimos, las cosas que nos dijimos, desaparecieron con todo lo demás.

Hay un cine donde estaba el restaurante al que me llevaste en nuestra primera cita.

Se convirtió en un salón de belleza la librería donde te confesé que te amaba.

El parque donde te caíste y te curé, es ahora un lote baldío donde pondrán condominios.

Y el lugar donde nos dimos nuestro primer beso se cayó con el último temblor.

Ya no hay rastros de ti en esta ciudad tan cambiante. Hace tiempo que ya no queda huella de los dos.

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