Espejismo

Luego de varios años de ausencia, me encontré de nuevo por casualidad con tus ojos de arena movediza. 

La trampa que me tendiste con ellos y de la que me liberé en el pasado con dificultad, volvió a aparecerse delante de mí como un oasis en medio del desierto, incitándome a detenerme un momento para refrescarme en él otra vez.

Como el día en que te conocí, me sumergí sin prisa en tus ojos profundos y dejé que me ahogaran lentamente hasta quitarme el aliento. Me hundí en su claridad como en un cenote dorado y me cegaron con su destello fulgente otra vez.

Hechizada nuevamente por el poder de tus pupilas, me arrastré como pude de regreso a la superficie. Observé tus labios tiernos por si aún quedaba en ellos rastro de mis besos y quise pensar que sí, imperceptible para los demás, excepto para mí. 

Admiré por un momento tus dientes blancos y perfectos. Contemplé tu mentón prominente que delataba que habías madurado. Me perturbé otra vez al escuchar la voz potente que, cual canto de sirena, alguna vez me llevó a aventarme por la borda de la razón hacia la locura.

Me reí de nuevo con tus bromas,  como si el tiempo no hubiera transcurrido entre los dos. Sonreí escuchando tus desventuras como si la distancia entre ambos fuera producto de mi imaginación. Me recordaste al que fuiste para mí antes de estar contigo e incluso sentí compasión por la historia patética que contaste enmarcada de esa sonrisa angelical que esconde todas tus diabluras.

Fue justo ahí cuando me di cuenta. "Esto es sólo un espejismo, ¿no es cierto?" Porque esta nueva versión tuya no coincidía con la que tenía de ti. Por un momento me hiciste preguntarme si había sido injusta contigo; por un minuto me sentí culpable por la forma en que te traté. Por un instante me arrepentí de haberte desterrado de mi vida y entonces me vi el cuerpo enlodado, las manos raspadas de arena y la boca reseca por intentar saciar mi sed con una mera ilusión.

Salí corriendo de ahí. Me limpié el cuerpo, sacudí mis manos y continué mi camino intentando despojarme de lo que sentí. Todavía me permití echar una última mirada hacia atrás: "¿Y si ya cambió?" Tuve que obligarme a recordar que era sólo un espejismo. Y así como yo caí, seguro atraparás a alguien más.

Comentarios