Enrique
Siento como si algo faltara, como si el mundo fuera un lugar distinto. Aunque todo parece igual, este cielo no es el mismo: me falta una estrella. Me faltas como a cualquier otro que te conoció y al mismo tiempo, como una necesidad especial: la mía; porque aunque todos dicen que nos querías por igual, sé que entre nosotros había algo especial. No sólo te quise, te respeté y admiré.
Sé bien que hoy ya no estás, pero me cuesta creer que tampoco mañana, ni pasado mañana, ni el día después de ese. Me acostumbraste a tus historias y a tu risa, a esa forma tan particular que tenías de disfrutar la vida. Y ya no estás. No sé si tu partida me duele más o menos que a otros, pero me duele. Y es que, aunque sé que voy a sobrevivir sin ti, sin tu sonrisa, sin tus historias, sin tu comida, sin tus bromas y ocurrencias y los lugares sin explorar... la verdad es que no lo concibo.
Hace sólo unos días que te fuiste y ya te extraño. Será porque te fuiste sin despedir, sin avisarnos, sin preguntar por mí. Quiero creer que fue así porque nos estás esperando, porque no hacen falta los adioses si nos volveremos a ver. Nos faltaron tantas cosas por hacer... Ojalá que así sea.
Comentarios
Publicar un comentario
Comentar