A veces no puedo entenderte. ¿A veces? Nunca.

En ocasiones me pongo a pensarte y a desear en mi corazón poder conocerte, poder mirarte y saber que no miro un reflejo, que te miro a ti. Y es entonces cuando recuerdo el tiempo que viviste sin máscaras. Cuando intentaste acercarte y fui yo quien se alejó. Y fui yo quien te alejó.

Te desprecié y me amaste. Ahora te amo y me desprecias. Y en ocasiones, cuando mi orgullo necesita recuperarse, me marcho, te doy la espalda y luego vienes a buscarme. Hablamos. No. Hablas. Yo me tardo en contestar. Y veo que te intereso. Y te contesto. Y te vas.

Quisiera que dejaras de aparentar, pues resultas un idiota.

Y entonces entiendo. No lo aparentas. Lo eres.

Comentarios