La triste idea de que te quiero

No sé cuándo ni de dónde saqué la triste idea de que te quiero. Cuando lo cierto es que te detesto, que en realidad nunca te quise. Y a pesar de lo mucho que me arrepienta ahora por las cosas que pasaron una vez, en aquél momento pasó todo tal cual como yo quería.

La verdad es que no te quiero. En realidad, creo que te odio. En especial porque siempre acabas por hacerme sentir mal. No sé por qué siempre termino pensando que tú sientes algo por mí y de repente me muestras mi grave error y acabo con este sentimiento en el estómago de mil mariposas muertas o cansadas de tanto volar. Y me voy a la cama como ellas, cansada o muerta; fastidiada de sentir lo mismo siempre que hablo contigo. Adolorida por flotar y que enseguida me hagas caer, sabiendo de antemano que eso a ti ya no te importa.

A pesar de todo eso, siempre pienso mucho en ti, aunque sigo sin saber por qué lo hago o qué es lo que quiero de ti.

Tal vez lo único que quiero es que me digas de dónde saqué la triste idea de que te quiero.

Comentarios